Hoy en día, parece que el número de lesiones en rugby ha aumentado. Una de estas razones es debido a que el número de jugadoras que practican rugby es mucho mayor por lo que hay un mayor número de jugadoras que se exponen a ello. Por otro lado ahora se realizan menos moles y entradas a ras de ruck y más juego penetrando con mayores carreras y en el espacio que conllevan otro tipo de contactos.

Tras una lesión, lo primero que se nos pasa por la cabeza es, ¡QUE MALA SUERTE! . Ahora bien, ante esto os queremos hacer una reflexión principalmente a entrenador@s pero también a jugadoras. ¿Podríamos de alguna medida haber reducido de alguna manera el riesgo de que se produjese esa lesión?

Os dejamos aquí nuestros 10 consejos.

  1.  Realizar un calentamiento específico a la tarea que se va a realizar.

Seguro que muchos habéis escuchado las siguientes frases ya sea en federado o en universitaria, o de “pachanga” con vuestros amig@s

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Micro-rotura fibrilar

  • ¿Cuánto me das si la chuto y la meto desde aquí?
  • ¿A que no me coges?
  • ¡Empezamos con tocata, delanteros contra tres cuartos!
  • ¡Ya vale, juego real!

Pues bien, antes de iniciar estas acciones te aconsejamos que te preguntes ¿He calentado lo suficientemente para ello?. Cuando realizamos acciones explosivas (sprint, chutar un balón, cambio de dirección explosivo, saltar…) o de contacto a alta intensidad, necesitamos realizar un calentamiento previo para acondicionar a los músculos y articulaciones y así prevenir el riesgo de lesiones.

¡Cuidado en invierno! Llevar ropa o aconsejar a nuestras jugadoras de que entrenen  abrigadas con ropa que nos sea cómoda y/o abrigarnos cuando haya parones de más de un minuto o las actividades/talleres sean menos dinámicas.

  1. Enseñar a ponerse fuerte en el contacto y separar por niveles cuando hagamos ejercicios de contacto real:

Con esto evitaremos escuchar la “graciosa” frase ¡Si entras así, te van a matar!. Debemos enseñar a nuestras jugadoras no solo la técnica de entrar bajitas, evasión y sacar manos sino antes de ello a protegerse y a ponerse fuerte cuando llevan el balón y viene un adversario o por el contrario son ellas las que placan.

Del mismo modo dentro de un equipo femenino entrenan al mismo tiempo desde jugadoras que acaban de empezar o llevan pocos meses, pasando por jugadoras que llevan más de 3 años con jugadoras en algunos casos incluso de selecciones territoriales y Española. Reducirás el riesgo de lesión si hasta que estén preparadas, en los ejercicios con contacto, separas a tus jugadoras por niveles en los talleres dónde haya gran intensidad en el contacto. Esto permitirá que a las nuevas, en las primeras semanas les puedas enseñar específicamente la técnica para que luego se puedan meter con el resto con seguridad. Además sacarán una sesión productiva, se sentirán útiles y se motivarán para seguir viniendo.

  1. Estar en posición de alerta y activas siempre que el juego (balón) este a menos de 3-4 metros de nosotras:

No debemos desentendernos del juego si estamos cerca del ruck, posible placaje, conquista etc. De esta forma evitaremos que impactos provenientes por ejemplo del contra ruck los recibamos de manera desprevenida, o nos atropellen cuando placan a una compañera nuestra etc.

  1. Cuando nos placan no apoyar las manos lo primero al caer:

Si al ser placado lo primero que apoyamos son las manos, bloqueando los brazos, corremos un gran riesgo de que gran parte del peso recaiga sobre éste y nos podramos fracturar o muñeca o cubito y radio. Esto se evitaría en primer momento enseñando a las jugadoras a no pararse en el contacto y perder la iniciativa y a caer sobre el hombro/tronco con el brazo pegado al cuerpo.

  1. En el entorno del ruck no quedarse sentado o entre medias de tumbado y levantado:

Es muy importante si somos placador y no nos da tiempo a levantarnos el rodar y salir del placaje y si hemos sido placado no presentar la pelota sentados o medio sentados. En la disputa del ruck se puede caer alguien encima nuestra y lesionarnos o llevarnos algún rodillazo de alguna jugadora que venga a limpiar el ruck.

  1. Nunca dar la espalda al juego:

Así evitaremos llevarnos impactos inesperados.

  1. Respetar las reglas del juego.

Las siguientes acciones tienen riesgo de lesión y es una de las razones por las que están penalizadas con golpe.

Limpiar un balón por el lateral a una jugadora que está protegiendo el ruck puede provocarle esguince de tobillo o rodilla puesto que golpeas lateralmente la pierna con el pie apoyado.

Realizar un placaje alto, un retardado o un placaje en el aire.

  1. No realizar una melé real si se desconoce la técnica:

Lo primero para los entrenadores a tener en cuenta es la seguridad, en demasiadas ocasiones jugadoras que no han recibido ninguna formación en melé o aún no tienen cogida la posición de seguridad son aliniadas como palieres por falta de ellos en sus equipos y esto es MUY PELIGROSO tanto para ellas como para el resto ya que también se pude caer la melé y hacerse daño las demás.

  1. Cercionarnos de que sabemos o que nuestras jugadoras saben placar técnicamente: ¿dónde se mete la cabeza?,¿con qué parte del cuerpo se impacta?, ¿Cierran brazos y tiran de piernas…?

Antes de meternos en ejercicios de placaje real, aprender a hacerlos analíticamente. No placar con el hombro contrario tirándonos a la jugadora encima, No voltear a una jugadora, hacer llaves de Judo o saltar encima de ella (teniendo nuestros pies en el aire) para colgarnos del tronco dejando todo nuestro peso encima de la portadora. TODO ESTO ES MUY PELIGROSO.

Riesgo de lesiones: Ya sea porque portadora no iba fuerte o porque planchadora voltea.

 

  1. Asegurarse que el entorno de practica es seguro antes de llevarla a cabo.

En numerosas ocasiones vemos como entrenadores o jugadoras planifican ejercicios que intervienen varios grupos a la vez sin dejar espacio suficiente entre unos y otros o tiempo suficiente entre los que lo acaban de hacer y los que entran a hacerlo chocándose entre ellos y aumentando el riesgo de lesión.

En otras ocasiones es material peligroso, conos duros, botellas de agua u otros balones los que se descuidan  bien están muy cerca o en medio incrementando el riesgo de lesión.


Conclusión: Con esta entrada para nada queremos transmitiros que todas las lesiones son evitables. En muchas ocasiones pese a tomar todas las precauciones posibles se producen de manera fortuita. Las lesiones son parte del juego y si alguna vez tenéis una, lo mejor es llevarla de la forma más natural y positiva posible, ya que así seguro que reduciremos los tiempos de vuelta al campo y mejoraremos la condición en la que volvamos.

Os aconsejamos leer: Cuando la lesión llega…

Mi experiencia tras haber jugado las ligas regionales de Madrid y Cataluña, la División de Honor Española, la Premier Inglesa y partidos internacionales de XV y VII es que cuanto mayor es el nivel de los partidos que juego, mayor es la intensidad y los contactos pero más limpios y menos lesiones he tenido. En estos encuentros no vienen tres a placarte por todos los lados, o te placan o limpian los ruck de cualquier manera etc etc.  Por ello, aconsejo que seamos conscientes de que ensañamos un deporte de contacto y que no debemos obviar los básicos y dar por hecho que las jugadoras  “los irán pillando” sino invertir el tiempo que sea necesario en que cojan la base que a la larga les va a ayudar a prevenir lesiones, disfrutar más jugando y rendir más.

Una formación de calidad, también puede ser segura. Como entrenadores o responsables de equipos, debemos obligarnos a conocer cuáles son los riesgos de lesiones para así poder planificar mejor nuestras sesiones y prevenirlos.

María Ribera García
Licenciada en Ciencias del Deporte
Entrenadora Nivel III